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TESTAMENTOS

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Es importante plantearse la necesidad de otorgar un testamento en España, para que nuestras familias puedan resolver sin grandes problemas, ni quebraderos de cabeza, el reparto de los bienes hereditarios. Para ello, se precisa de una planificación legal y fiscal para su mayor beneficio, que sólo se consigue con un buen asesoramiento.

Es de vital importancia formalizar un testamento español cuando se ostenta cualquier tipo de bien (vivienda, dinero, depósitos, acciones, etc.); especialmente a raíz de una normativa europea, Reglamento Europeo sobre Sucesiones nº 650/2012, el cual permite elegir a los testadores entre acogerse a la legislación de su país de residencia o a la ley vigente en su país de origen a la hora de determinar la ley aplicable a su sucesión.

Desde agosto de 2015 se establece como ley aplicable a la sucesión, la ley del estado en el que tuvieran su residencia habitual en el momento de fallecer; es decir que, si un ciudadano europeo reside en España en el momento de su fallecimiento, se le aplicará la ley española.

Por lo que es fundamental que previamente en un testamento haya designado voluntariamente a sus herederos, para de esta forma cumplir con su voluntad.

El nuevo reglamento, que es aplicable en todos los países de la UE salvo Reino Unido, Irlanda y Dinamarca (por no haberlo suscrito), permite también que el causante designe expresamente, como ley aplicable, la ley del estado cuya nacionalidad posea, bien en el momento de realizar la elección, o en el momento de su fallecimiento; pero por defecto la normativa a aplicar en materia de sucesiones será la del país en el que fallece.

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En el caso de países como Reino Unido, Irlanda y Dinamarca, asimismo aconsejamos que, aunque se aplique su ley nacional, sus ciudadanos otorguen un testamento en España, porque de esta forma, podrán sus herederos liberar sus bienes en España en 3-4 semanas, sin necesidad de tener que esperar desde su país el certificado de Ley, su traducción, etc. lo que implicaría una duplicidad de gastos y tiempo innecesario para los herederos.